El comité interno que nunca se pone de acuerdo
- Sara Pastor
- 31 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Los que me conocen saben que dentro de mi cabeza hay un comité permanente (como en el senado y la cámara) y no es cualquier comité es un grupo de “personalidades” muy diferentes… que he tenido que “domesticar” para llegar a consenso. Y no se preocupen que no tengo personalidades múltiples.
Está la dramática, que siempre ve el peor escenario posible. La racional, que intenta mantener la calma y poner las cosas en perspectiva. La creativa, que propone ideas absurdas pero divertidas y quiere ir a todas las actividades. La ansiosa, que quiere que las cosas se resuelvan en segundos. La chilling, que solo quiere dormir y desaparecer por unas horas.
Y sí… todas hablaban al mismo tiempo. Mi vida era como una reunión caótica.
Imagínate, estás intentando tomar una decisión simple, o responder ese mensaje que te propone algo, y tu comité interno empieza la reunión.
“¡Pero si no le respondes, se va a enfadar!” “No, espera, piensa primero…” “¿Y si mejor hacemos divertido?” “Acaba y contesta ““¿Y si me duermo una siesta y me olvido de todo?”
Al final, no decidía nada y me quedaba paralizada mientras cada miembro lanzaba argumentos como si fueran mociones en una asamblea interminable.
Lo interesante llegó cuando descubrí que este comité no era un enemigo.
La dramática me protege de errores graves (aunque a veces exagera).
La racional evita desastres innecesarios.
La creativa mantiene viva la chispa.
La ansiosa me recuerda que debo cuidar los detalles y evitar postergar.
Y la chilling… bueno, me recuerda que descansar también es un acto de rebeldía necesario. (a veces la silencio demasiado)
Cada voz tiene un propósito, aunque juntas parezcan un circo desordenado.
Aprendí como estrategia de supervivencia a no callarlas y aprendí también a dar prioridad a alguna, en cada momento.
A veces basta con decir, “Hoy hablas tú, dramática. Racional, toma café y respira. Creativa, apunta tus ideas para más tarde. Ansiosa, relájate. Y tú chilling… pues tú apágate un rato.”
Lo importante es no dejar que todas griten a la vez, porque entonces ninguna gana y tú terminas agotada.
Todos tenemos un comité interno que se pelea constantemente… y eso está bien.
Es nuestra humanidad hecha conversación interna.
Aprender a escucharlas, pero sin dejar que nos bloqueen, es un pequeño arte que nos hace vivir más tranquilos y con buen humor.
Te propongo que comiences a definir la composición de tu comité, que identifiques lo más que puedas cómo funcionan y ya de bono cuando se activan todas a la vez o la mayoría.
Si reconoces a cada una de ellas al oírlas, te será mucho más fácil saber si lo que dicen tiene algún punto de valor o solo es una rabieta para que la escuches.
En resumen ponlas a trabajar para ti.
Porque al final del día, aunque sean un circo, son parte de nosotras.
¡Amate y valórate!
Te quiero siempre
Sara Pastor, una mujer que no caduca
